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La inmaculada concepción

«Claude es una treintañera que pasa los días en un entorno laboral deprimente, y las noches en su solitario y minúsculo estudio del extrarradio parisino. La vida sexual de Claude es inexistente, sin embargo, durante la última revisión médica le anuncian que lleva semanas embarazada. Angustiada porque las restricciones del sistema legal y el paternalismo médico le impiden abortar, debe afrontar un embarazo que no desea y tampoco comprende. Sumida en un perturbador aislamiento, Claude sale en busca respuestas —en la literatura, en lo oculto y lo espiritual—. Según la gestación avanza, las pesadillas se multiplican, los mitos de la maternidad feliz van cayendo y su personalidad se transforma: cada día es más consciente de su cuerpo y se atreve a tomar nuevas resoluciones sobre su desoladora existencia, en una metamorfosis que la llevará a una oscura revelación.»

Catherine Dufour explora en “La inmaculada concepción” el gran tabú cultural que pesa sobre el cuerpo femenino y su sexualidad, en un relato extraordinario que se sitúa entre la literatura de terror victoriana, el humor negro de Roland Topor, el movimiento de “La Nueva Carne” y lo kafkiano.

Inspirado en una experiencia personal de su autora, obtuvo en Francia el Grand Prix de l’Imaginaire. Su estilo ha recibido grandes alabanzas por su tono cáustico y cínico.

«Aquello palpitaba como una gran medusa o una garrapata sedienta. Aquello bebía de su vientre, Aquello crecía dentro de sí como una tenia, o como una de esas larvas que nacen en el interior de una bestia todavía viva pero paralizada y que, al crecer, cavan pasadizos en la carne aún latente.»

Colaboradores: 
Traducción de Susana Arroyo
Ilustración de cubierta de Carol Jiménez
Páginas: 
96
ISBN: 978-84-949498-4-5 | Rústica con solapas | Dimensiones: 21,5 x 15 cm | Fecha de salida 16-10-2019 |
Género: 
Narrativa
Colección: 
PULPAS
14.25€
Reseñas: 
«Así como su humor negro resulta fino, el abismo al que arroja a su criatura es tan cruento como discreto, un Apocalipsis íntimo bañado en carcajadas de autocompasión. En terror a uno mismo, a falta de ponerle cara a lo desconocido.»
Revista Detóur. Por Òscar Brox